Cuando ves en mi lo que no quieres, sólo estás viendo el reflejo de tu sonrisa entristecida en mi cara.
15 de julio de 2009
3 de julio de 2009
Last night
Vi a las chispitas saltar de la parrilla. Las vi desprenderse del carbón y hechar a volar. Las escuché crujir. Las imaginé gritando "viva la patria del fuego" y luchando la guerra contra el agua.
Vi a las chispitas saltar inquietas, las vi perderse en la oscuridad de la noche, las escuché cantar distorcionadas.
Esta mañana estaban sólo las cenizas. Grises y blancas se perdían con el viento, volaron cabisbajas sin sonido alguno.
22 de junio de 2009
Aires
Me paré en una esquina, en una cualquiera, en una de las tantas que se me cruzaban por el camino que elegí sin pensar. El cielo me miraba indeciso. La humedad empezaba a sentirse en los huesos. La primera gota me cayó en la frente.
Me senté bajo un árbol, en la vereda, esperando que la lluvia dejara de intentar mojarme entera. Busqué en el morral y encontré dos cigarrillos. Encendí el primero cuando el viento me concedió unos segundos.
Sentía las gotas caer con fuerza y rebotar en el asfalto. Se me antojaba un café, uno corto con un poco de leche y dos cucharadas de azúcar.
Me vi en el reflejo de una tele inexistente. Vi el humo escaparse de la boca de aquella ilusión. Vi la mirada perdida de esa persona inquieta. La vi salir de la caja gris y sentarse a mi lado. Me pidió el segundo cigarrillo y compartimos el silencio de la lluvia. Me convidó un mate frío y pude ahogar las ganas del café.
Escuchamos juntas al cielo rugir. Lo vimos encenderse a lo lejos y sentimos como lloraba con mucha más fuerza, con muchas más ganas.
Le devolví el mate y la oí decir cuanto anhelaba un café corto, con un poco de leche y dos cucharadas de azúcar.
Las gotas se deslizaban con suavidad por las hojas del árbol que me cubrían del diluvio. El cielo me miró decidido. Dejó de brotar agua por entre sus nubes y pude seguir caminando.
Dejé aquella esquina atrás. A mis espaldas oí como se alejaban pasos inquietos. Cuando giré, vi caer la colilla de ese segundo cigarrillo. La vi apagarse en un charco reciente. La vi hundirse en la humedad del aire.
Me senté bajo un árbol, en la vereda, esperando que la lluvia dejara de intentar mojarme entera. Busqué en el morral y encontré dos cigarrillos. Encendí el primero cuando el viento me concedió unos segundos.
Sentía las gotas caer con fuerza y rebotar en el asfalto. Se me antojaba un café, uno corto con un poco de leche y dos cucharadas de azúcar.
Me vi en el reflejo de una tele inexistente. Vi el humo escaparse de la boca de aquella ilusión. Vi la mirada perdida de esa persona inquieta. La vi salir de la caja gris y sentarse a mi lado. Me pidió el segundo cigarrillo y compartimos el silencio de la lluvia. Me convidó un mate frío y pude ahogar las ganas del café.
Escuchamos juntas al cielo rugir. Lo vimos encenderse a lo lejos y sentimos como lloraba con mucha más fuerza, con muchas más ganas.
Le devolví el mate y la oí decir cuanto anhelaba un café corto, con un poco de leche y dos cucharadas de azúcar.
Las gotas se deslizaban con suavidad por las hojas del árbol que me cubrían del diluvio. El cielo me miró decidido. Dejó de brotar agua por entre sus nubes y pude seguir caminando.
Dejé aquella esquina atrás. A mis espaldas oí como se alejaban pasos inquietos. Cuando giré, vi caer la colilla de ese segundo cigarrillo. La vi apagarse en un charco reciente. La vi hundirse en la humedad del aire.
19 de mayo de 2009
25 de abril de 2009
Cambio de mundo
Se despertó ansioso. Había sido una noche larga, pesada, oscura. El sol recién se dejaba ver por entre los huecos de la persiana rota. El aire fresco que entraba por la ventana lo terminó de despabilar.
Había tanto que pensar, que decidir, que aceptar. Juntó coraje y se levantó de la cama. Se cambió la ropa de cama, tomó café frío y se fue con el morral al hombro.
Era el momento justo, el timing esperado. Si decía que sí, dejaría toda una vida de posibilidades atrás. Si decía que no, perdería la posibilidad de vivir. Parecía que sólo había una respuesta posible. La respuesta que eligió él.
Cuando entró por la puerta del bar estaba ella sentada en la mesa de siempre, de espaldas a la ventana, porque decía que el pasar de la gente la distraía.
Él llegó por detrás, le besó la nuca y se sentó a su lado.
Creo que sí.
¿Crees?
Bueno, no, sí. Sí.
Yo también.
Había tanto que pensar, que decidir, que aceptar. Juntó coraje y se levantó de la cama. Se cambió la ropa de cama, tomó café frío y se fue con el morral al hombro.
Era el momento justo, el timing esperado. Si decía que sí, dejaría toda una vida de posibilidades atrás. Si decía que no, perdería la posibilidad de vivir. Parecía que sólo había una respuesta posible. La respuesta que eligió él.
Cuando entró por la puerta del bar estaba ella sentada en la mesa de siempre, de espaldas a la ventana, porque decía que el pasar de la gente la distraía.
Él llegó por detrás, le besó la nuca y se sentó a su lado.
Creo que sí.
¿Crees?
Bueno, no, sí. Sí.
Yo también.
13 de abril de 2009
12 de abril de 2009
Spiderman
Tenías los ojos negros, negros oscuros, pesados. Siempre me mirabas de costado. ¿Te acordás? "Chiquilina", me decías, entre más de diez sobrenombres que me inventabas cada día. Porota, minina, piojo, señorita, y hasta me tratabas de usted. Los odié siempre, siempre odié todos esas cosas con las que tratabas de captar mi atención. ¿Sabés qué? Hubiera sido más fácil que me miraras a la cara, que me llamaras por mi nombre y me dijeras que me querías. Así de simple, así de sincero.
Nunca te entendí, siempre intenté justificarte de todos modos. Eras tanto para mi, tanto que me perdía en tu mirada mientras compartíamos un asiento de bondi a Belgrano y me pasaba de mi parada. Cuántas veces deseé que antes de bajarte me dieras un beso en la boca y te quedaras mirándome desde la vereda como me iba. Que me llamarás en ese momento para decirme que me querías y que lamentabas no haberme besado antes. Te imaginé tantas veces a mi lado, caminando por la calle, agarrados de la mano.
Hoy volví a ver una de tus fotos, una de esas que nunca tuve. Me acordé de que nunca te había escrito nada. Me acordé también de todo lo que lloré por vos, de lo mal que me hiciste sentir, de lo frágil que mostraba cerca tuyo.
Hoy vi tus ojos negros en una foto, tu pelo oscuro, tu sonrisa rebuscada. Hoy me acordé de vos.
3 de abril de 2009
I can´t imagine myself doing something else.
Tenía tanto para decir. Tanto tenía que en cuanto pude lo imprimí en ocho hojas tamaño carta y lo guardé en la carpeta de cartón que llevo a todos lados. Ahí está, callado, polvoriento y olvidado. Ahí está la historia de mi tormento.
Siempre pensé que para poder escribir hay que ser alguien un poco problemático. Con oscuridades, secretos, varias vidas y mucha miseria. Siempre lo pensé y aún lo pienso. Lo pienso y me asusto. Me asusto y me pregunto qué es lo que quiero. ¿Escribir implica acaso la infelicidad? Vivir en soledad en una ciudad gris. Dejar una parte del corazón en cada aventura amorosa. Rechazar y ser rechazado. Compartir con todos pero no tener a nadie. Vivir mirando el borde del camino, ser espectador en la propia existencia y entregarle el alma, sólo, a la escritura.
Siempre pensé que para poder escribir hay que ser alguien un poco problemático. Con oscuridades, secretos, varias vidas y mucha miseria. Siempre lo pensé y aún lo pienso. Lo pienso y me asusto. Me asusto y me pregunto qué es lo que quiero. ¿Escribir implica acaso la infelicidad? Vivir en soledad en una ciudad gris. Dejar una parte del corazón en cada aventura amorosa. Rechazar y ser rechazado. Compartir con todos pero no tener a nadie. Vivir mirando el borde del camino, ser espectador en la propia existencia y entregarle el alma, sólo, a la escritura.
29 de marzo de 2009
Crying nights
Estoy tarada. Sí, estoy tarada, más tarada que nunca. El otro día me prestaron una peli “Pd: i love you”. Como es interpretada por Hillary Swank, y odio a Hillary Swank porque me cae mal desde “Million Dollar Baby”, no leí la tapa del DVD, sólo la puse en la compu para pasar el rato sin prestarle atención.
Eran las 23:45 cuando empezó la peli. A las 00:02 empecé a llorar y hasta las 02:06 no paré. Pero no paré en serio. Era moco atrás de moco, baba, lágrima gorda y cara de tonta. Ese llanto acongojado desde adentro, con falta de aire y ahogos repentinos. Con los ojos achinados y la boca estirada, el labio superior hinchado y las manos mojadas de tanto pañuelo húmedo. Qué asco. Juro que no podía parar. Fueron dos horas, por reloj, sin parar de llorar. Encima, D llegó tarde de trabajar y no estaba para abrazarme. Odio llorar sola. Es triste y me dan ganas de llorar más. En fin, que cuando llegó me enojé y me dormí con la nariz tapada, los ojos como sapo y el labio a reventar. No me pregunten por la mañana siguiente, estaba deformada.
En septiembre de 2008 me pasó lo mismo. Noche de verano en Mallorca, D trabajando en el bar, yo mirando “The notebook” por segunda vez. Llanto desconsolado durante tres horas y media. D que no llegaba a la hora de siempre y ya después lloraba porque D no llegaba a la hora de siempre, obvio. Otro día de ojos abultados y labios deformes.
Bueno, que la cosa es que no soy una tarada que llora con pelis partidoras del alma, el tema es que descargo a través del llanto, pero siempre necesito alguna mano que destape el frasco, ¿me explico?
Eran las 23:45 cuando empezó la peli. A las 00:02 empecé a llorar y hasta las 02:06 no paré. Pero no paré en serio. Era moco atrás de moco, baba, lágrima gorda y cara de tonta. Ese llanto acongojado desde adentro, con falta de aire y ahogos repentinos. Con los ojos achinados y la boca estirada, el labio superior hinchado y las manos mojadas de tanto pañuelo húmedo. Qué asco. Juro que no podía parar. Fueron dos horas, por reloj, sin parar de llorar. Encima, D llegó tarde de trabajar y no estaba para abrazarme. Odio llorar sola. Es triste y me dan ganas de llorar más. En fin, que cuando llegó me enojé y me dormí con la nariz tapada, los ojos como sapo y el labio a reventar. No me pregunten por la mañana siguiente, estaba deformada.
En septiembre de 2008 me pasó lo mismo. Noche de verano en Mallorca, D trabajando en el bar, yo mirando “The notebook” por segunda vez. Llanto desconsolado durante tres horas y media. D que no llegaba a la hora de siempre y ya después lloraba porque D no llegaba a la hora de siempre, obvio. Otro día de ojos abultados y labios deformes.
Bueno, que la cosa es que no soy una tarada que llora con pelis partidoras del alma, el tema es que descargo a través del llanto, pero siempre necesito alguna mano que destape el frasco, ¿me explico?
20 de marzo de 2009
Dilema
Ayer estaba mirando una peli de baile. Sí, una de esas movies taradas de gente que baila con mucha pasión. Bueno, que a mi de vez en cuando me gusta ver películas taradas eh. En fin, el punto es que me choca un poco cuando veo a alguien hacer algo con muchas ganas, con tanta fuerza y dedicación, con ansiedad, esmero, con todo, con todo su ser. Me choca en un buen sentido. Admiro la destreza y la capacidad que tienen algunos para, en este caso, bailar. De repente me vi moviendo los pies al son de la music y me pregunté si ahora me tendría que dedicar a la danza. No. El caso es que terminé angustiada, liada entre mis deseos y acciones. ¿Qué era lo que tanto me gustaba hacer?
20 de febrero de 2009
¿?
Que se van perdiendo las fuerzas. ¿Qué? Que se van perdiendo las fuerzas, digo. No entiendo. Que ya no tengo ganas, que me canso, que me quiero ir. ¿A dónde te querés ir? Es una manera de decir... ¿estás tarado vos o qué?
9 de febrero de 2009
Unas cuantas
Tantas veces me pierdo en mis adentros. Son tantas que trato de esconderme en sueños, en mis quehaceres cotidianos, en los brazos de D.
Tantas veces lo consigo, tantas otras no. Vago entonces por los recuerdos, por entre esos bosques de angustias lodosas, de deseos cancerígenos que consumen con rapidez.
Tantas veces se me pierde la vista en la nada. En una nada de memorias no autorizadas, de miedos escondidos y terrores enterrados.
Es difícil despertar y volver a empezar con los ojos abiertos.
Tantas veces lo consigo, tantas otras no. Vago entonces por los recuerdos, por entre esos bosques de angustias lodosas, de deseos cancerígenos que consumen con rapidez.
Tantas veces se me pierde la vista en la nada. En una nada de memorias no autorizadas, de miedos escondidos y terrores enterrados.
Es difícil despertar y volver a empezar con los ojos abiertos.
Like a Coldplay song
Iba caminando por la vereda helada. La nieve caía suave y el cielo se confundía con el blanco de la montaña.
Mirar para atrás le resultaba un gran esfuerzo. Si perdía el equilibrio, caería. El suelo resbalaba, sus piernas temblaban y el aliento se perdía como humo en el aire frío, nublándole la vista.
Intentó caminar más rápido pero la pendiente se lo impedía. Sintió unos pasos cerca suyo y escucho una voz gritar su nombre. No podía girarse, no podía ni quería mirar atrás. Duele caerse en el hielo. Quedan marcas, esos moretones oscuros, el recuerdo de las lágrimas deslizándose por la cara y perderse en la comisura de los labios.
Duele acordarse de vos.
Mirar para atrás le resultaba un gran esfuerzo. Si perdía el equilibrio, caería. El suelo resbalaba, sus piernas temblaban y el aliento se perdía como humo en el aire frío, nublándole la vista.
Intentó caminar más rápido pero la pendiente se lo impedía. Sintió unos pasos cerca suyo y escucho una voz gritar su nombre. No podía girarse, no podía ni quería mirar atrás. Duele caerse en el hielo. Quedan marcas, esos moretones oscuros, el recuerdo de las lágrimas deslizándose por la cara y perderse en la comisura de los labios.
Duele acordarse de vos.
18 de enero de 2009
My first.
No me preguntes porqué, pero hoy me acordé de mi primer beso. Fue con Marcos Osorio. A los catorce años. En el baile de los viernes del colegio Niño Jesús de Praga.
Él tenía un año más que yo. Estaba en octavo y yo en séptimo grado. Era rubio y grandote. Me encantaba.
Viernes por medio íbamos con mis amigas al colegio del al lado del nuestro a bailar. Empezaba a las siete de la tarde y terminaba a las doce de la noche. Nosotras nunca nos quedábamos hasta tan tarde, papá nos iba a buscar antes de las once. Me acuerdo que si no bajabas a horario, cortaban la música y escuchabas por el parlante "Periquita Sanchez, tu papá está en la puerta". Que horror.
En fin, que aquel viernes por la tarde, Marcos le había dicho a Sapo que le dijera a Xime que yo le gustaba. Listo. En la hora de los lentos me sacaría a bailar.
Con una amiga rubia que tenía -prefiero no decir su nombre porque no somos más amigas- fuimos de compras. Una remera gris de Hering talle chico para que me quedara apretada, un jean oscuro Gloria Vanderbilt y un saquito de hilo largo hasta las rodillas, color violeta eléctrico. Las zapatillas no me las acuerdo. Pelo suelto y sin maquillaje.
Toda la noche bailando con mis amigas, mirando de reojo si Marcos y los suyos miraban o no. Lentos time! Canción de Verano del 98, la que cantaba asquerosamente la idiota de Marcela Klosterblablablabla, que decía algo así como "el cristal se quebró... y estarás y sabrás que estoy aquí con vos". Bueno, que Marcos me sacó a bailar. Manitos en mi cintura, yo en sus hombros. Miramos para un lado, miramos para el otro y me dio un besito. Cuando vio que no le corrí la cara, me dio otro más grande y más baboso. Juro que me acuerdo lo desagradable que me pareció en ese momento que ese chico que me ponía tan nerviosa me estuviera metiendo la lengua por la boca. Obvio que le seguí la corriente y bailamos y nos besamos durante dos canciones más.
Al otro día jugaba en la séptima del equipo de hockey sobre césped de River Plate. Ibamos de visitantes a no me acuerdo donde. Lo que nunca voy a olvidar era la nube de pedos en la que estuve durante todo el partido. Jugando de dos, al fondo, con el palo en la cintura -porque las chicas de adelante la movian bastante y el otro equipo daba asco- y con la cabeza apoyada en el hombro de Marcos, bailando en la cancha, embobada como nunca antes. Increíble sensación. Lástima que no puede volver a sentirse el primer beso y sus consecuencias, ¿no?
Ah. Que al final Marcos fue mi novio... por dos semanas. Nos besamos en otro baile y después me dejó porque decía que era chiquita y no le gustaba más.
6 de enero de 2009
¿Uve o ve corta?
No sé, que me digan a mi que la cosa acá está “chunga”, no me cierra. A ver. La crisis, LA CRISIS. Está bien, la crisis se ve a la distancia en España –ojo, que ahora estoy en Andorra, pero que se ve y se escucha igual-, es verdad, sobre todo en la construcción. Obras paradas que traen aparejada la posterior baja de las distintas áreas que también dependen de una edificación.
Ahora bien, cri-sis. ¿Qué significa económicamente una crisis en un país? Yo sé que es un tanto descabellado comparar un país latinoamericano como Argentina con uno europeo como España, pero… vamos… vamos, vamos a ser sinceros y a aceptar que no tienen ni idea de lo que es estar en crisis, ZeñoreZ.
Comencemos con la idea del famoso PARO. Resulta que los españoles –y todos aquellos con los papeles legales que trabajen en el país- aportan al estado un porcentaje de su sueldo a la Seguridad Social y otro a Hacienda. Con una suma mayor a seis meses trabajados, el español que se encuentre sin trabajo, recibirá casi un ochenta por ciento de su último sueldo durante el tiempo que esté desocupado –siempre que no exceda los cuatro o cinco meses-. Ahora bien, se concuerda con que es una excelente ayuda a los ciudadanos que por desgraciadas razones están algún tiempo sin una entrada mensual laboral. Pero el dilema aparece cuando la vagancia se hace presente y miles de personas que habitan el suelito español se dedican a trabajar durante los seis meses de verano y luego se rascan los otros seis, recibiendo el “paro” o regalo del Estado cada mes en el banco. A ver, no me malinterpreten, pero ¿cómo no quieren estar en crisis si no les gusta trabajar? Bueno, fui un poco exagerada, ya lo sé. Perdón.
Lo voy a hacer fácil, porque sé que en realidad la cosa es más complicada, pero basémonos en una lógica simple a ver si nos entendemos entre los que no entendemos de economía.
La media general del español joven aspira a empezar a trabajar lo antes posible – a la mierda el estudio- para poder comprarse el coche –en miles de cuotas, obvio- y luego, a los veinte laaaaaaarrrrgos, meterse en la bendita hipoteca del piso. Hipoteca hipoteca hipoteca eh… estamos hablando de cuotas de mil euros por mes a pagar durante más de treinta años. Hipotecas que, la mayoría, sabe que no podrá pagar dado que se permiten un piso que luego, con la suba de los intereses, les termina saliendo el triple de lo que lo tendrían que pagar. Pero, el grupo de estos endeudados se comenzó a reducir gracias al bendito paro. A ver, el que trabaja seis meses y se arregla el pelo durante los otros seis, no se puede meter en una hipoteca. No puede, punto. Aspecto que los constructores no tuvieron en cuenta y se engolosinaron edificando porquerías de cartón que ahora nadie les puede comprar. Crisis.
Crisis. Crisis es que la leche te cueste el triple que hace dos días atrás. Crisis es que pagues un café lo mismo o más que cuatro kilos de pan. Crisis es que la cuota de la escuela aumente cada dos meses en el mismo año. Crisis es que EL ESTADO te robe DEL BANCO los pocos ahorros que te costaron media vida conseguir. Eso es crisis.
Igualmente, lo que quiero decir con esto es que está re bueno lo que hacen los españoles. En serio. Esta gente se preocupa de verdad por la pequeña gotita de agua que les está cayendo encima. Les importa que su país esté en crisis y, velando por el bienestar popular, el señor del supermercado, no sube los precios del tomate que cosechó en su huertito un setenta por ciento de una semana para la otra. Los alquileres bajan y no aumentan el doble, porque los propietarios se dan cuenta de que a sus inquilinos les cuesta un poco llegar a fin de mes. ¿Me explico? Otro ejemplo que vi el otro día por la tele. Peugeot llamaba a la semana de la oferta. Todos los coches con un cuarenta por ciento de descuento. Sí, el coche casi a la mitad de precio porque la “crisis” produjo un descenso en las ventas. Sin palabras.
El otro día mamá me decía por teléfono que estaba preocupada porque tenía miedo de que la cosa nos fuera mal por acá. Mamá se preocupa porque escucha la palabra “crisis” y se acuerda del cacerolazo en el Obelisco. Mamá se preocupa al igual que los españoles que pronostican una recuperación de la economía interna del país recién para el 2010. ¿Un año sólo de crisis? Pasenle la receta por mail a la hdp que tenemos a cargo en Argentina, por favor.
Ahora bien, cri-sis. ¿Qué significa económicamente una crisis en un país? Yo sé que es un tanto descabellado comparar un país latinoamericano como Argentina con uno europeo como España, pero… vamos… vamos, vamos a ser sinceros y a aceptar que no tienen ni idea de lo que es estar en crisis, ZeñoreZ.
Comencemos con la idea del famoso PARO. Resulta que los españoles –y todos aquellos con los papeles legales que trabajen en el país- aportan al estado un porcentaje de su sueldo a la Seguridad Social y otro a Hacienda. Con una suma mayor a seis meses trabajados, el español que se encuentre sin trabajo, recibirá casi un ochenta por ciento de su último sueldo durante el tiempo que esté desocupado –siempre que no exceda los cuatro o cinco meses-. Ahora bien, se concuerda con que es una excelente ayuda a los ciudadanos que por desgraciadas razones están algún tiempo sin una entrada mensual laboral. Pero el dilema aparece cuando la vagancia se hace presente y miles de personas que habitan el suelito español se dedican a trabajar durante los seis meses de verano y luego se rascan los otros seis, recibiendo el “paro” o regalo del Estado cada mes en el banco. A ver, no me malinterpreten, pero ¿cómo no quieren estar en crisis si no les gusta trabajar? Bueno, fui un poco exagerada, ya lo sé. Perdón.
Lo voy a hacer fácil, porque sé que en realidad la cosa es más complicada, pero basémonos en una lógica simple a ver si nos entendemos entre los que no entendemos de economía.
La media general del español joven aspira a empezar a trabajar lo antes posible – a la mierda el estudio- para poder comprarse el coche –en miles de cuotas, obvio- y luego, a los veinte laaaaaaarrrrgos, meterse en la bendita hipoteca del piso. Hipoteca hipoteca hipoteca eh… estamos hablando de cuotas de mil euros por mes a pagar durante más de treinta años. Hipotecas que, la mayoría, sabe que no podrá pagar dado que se permiten un piso que luego, con la suba de los intereses, les termina saliendo el triple de lo que lo tendrían que pagar. Pero, el grupo de estos endeudados se comenzó a reducir gracias al bendito paro. A ver, el que trabaja seis meses y se arregla el pelo durante los otros seis, no se puede meter en una hipoteca. No puede, punto. Aspecto que los constructores no tuvieron en cuenta y se engolosinaron edificando porquerías de cartón que ahora nadie les puede comprar. Crisis.
Crisis. Crisis es que la leche te cueste el triple que hace dos días atrás. Crisis es que pagues un café lo mismo o más que cuatro kilos de pan. Crisis es que la cuota de la escuela aumente cada dos meses en el mismo año. Crisis es que EL ESTADO te robe DEL BANCO los pocos ahorros que te costaron media vida conseguir. Eso es crisis.
Igualmente, lo que quiero decir con esto es que está re bueno lo que hacen los españoles. En serio. Esta gente se preocupa de verdad por la pequeña gotita de agua que les está cayendo encima. Les importa que su país esté en crisis y, velando por el bienestar popular, el señor del supermercado, no sube los precios del tomate que cosechó en su huertito un setenta por ciento de una semana para la otra. Los alquileres bajan y no aumentan el doble, porque los propietarios se dan cuenta de que a sus inquilinos les cuesta un poco llegar a fin de mes. ¿Me explico? Otro ejemplo que vi el otro día por la tele. Peugeot llamaba a la semana de la oferta. Todos los coches con un cuarenta por ciento de descuento. Sí, el coche casi a la mitad de precio porque la “crisis” produjo un descenso en las ventas. Sin palabras.
El otro día mamá me decía por teléfono que estaba preocupada porque tenía miedo de que la cosa nos fuera mal por acá. Mamá se preocupa porque escucha la palabra “crisis” y se acuerda del cacerolazo en el Obelisco. Mamá se preocupa al igual que los españoles que pronostican una recuperación de la economía interna del país recién para el 2010. ¿Un año sólo de crisis? Pasenle la receta por mail a la hdp que tenemos a cargo en Argentina, por favor.
14 de diciembre de 2008
Ella
El tema es complicado. Hace más de dos meses que no la veo cara a cara. Alguna que otra vez se me aparece entre sueños, otras tantas creo verla por la calle. La odio, que lo sepa, la aborrezco. Ojalá no tenga que verla nunca más.
¿Por qué digo que es complicado? Porque me puede. Tiene un asqueroso poder sobre mi. Tiene la capacidad de hacerse presente e hipnotizarme, de mentirme, de manipularme y dejarme tirada. Lo peor, es que le tengo miedo.
¿Por qué digo que es complicado? Porque me puede. Tiene un asqueroso poder sobre mi. Tiene la capacidad de hacerse presente e hipnotizarme, de mentirme, de manipularme y dejarme tirada. Lo peor, es que le tengo miedo.
14 de noviembre de 2008
Bueno, basta. Esto del facebook me superó.
El otro día mi cuñada de 36 años - enemiga de las computadoras pero casada con mi hermano super computonto - me terminó de convencer para que me haga un facebook "porque está bueno, porque te conectas con gente de hace mil años y es divertido".
En fin, que me hice y ahora no entiendo nada. A mi me va todo esto pero odio las páginas llenas de cosas que te dan mucho de golpe y no podés leer nada.
Claro, es más fácil subir una foto que escribir dos líneas que valgan la pena para el blog. No no no no no. Basta, no me gusta el facebook. NO.
5 de noviembre de 2008
22 de octubre de 2008
Despedida
Está como en su casa. Está en su casa y se siente dueña del mundo. Se siente dueña de mi, dueña de mi otra vez. No. Que sepas, querida, que otra vez no.
Se vio en su espejo amigo. Colgado en mi cuarto, en mi pared, arriba de mi mesa de luz. Se vio en su espejo amigo y se reconoció.
Con su sonrisita maligna me miró con ganas. Con ganas de volver a arrastrarme de los pelos por toda la habitación. De empujarme contra el placard, de pegarme patadas y reirse hasta cansarse.
Amagó, que lo sepás que amagó. Se apareció atrás mío. Vino caminando despacio, tratando de que no la escuchara, de que no pudiera verla hasta tenerme tan cerca como para poder tirarme al piso empezar la guerra.
Ahora estoy más atenta, querida. Ahora tengo más fuerza y esta vez no vas a poder.
De un piedrazo, con tantas ganas y con tanto placer. Con una piedra le rompí el espejo en la cara, le rompí a su espejo amigo y la esuché gritar. La escuché gritar como grité yo tantas veces mientras ella me reventaba las costillas a patadas. Vi el reflejo de su mirada en un pedazo de espejo roto. Lo pateé y se estalló contra la pared.
12 de octubre de 2008
Es un decir
Esto de tomar decisiones importantes está bueno. Está bueno cuando son decisiones que valen la pena, decisiones que marcan un punto y aparte. Da un poco de miedo, ¿no? Da cosita, cosquillas, tembleques, risitas nerviosas. Supongo que depende de la decisión también. Algunas están buenas, ¿no? Esas que dan esperanza, aire nuevo, fresco. Estas decisiones me gustan. Son esas decisiones que ponen a todos contentos, que te abrazan y lloran, que se emocionan, que les agarra melancolía. Uno se queda mirando siempre, con esa sonrisa inamovible de "sí, está buena mi decisión, ya lo sé".
En fin, que tenía ganas de decir que hay decisiones que son fuertes pero que están buenas, ¿no?
7 de octubre de 2008
30 de septiembre de 2008
Finalmente
Señoras y señores... después de tanto revuelo, mis notas se han publicado en internet.
Para angustia de mis padres adorados, he entrado a la unversidad española con un penoso 7.16 (sí, soy perfeccionista y quería por lo menos un ocho).
La noticia, estoy adentro, aprobé, Granada tendrá la suerte de tenerme el año que viene caminando por sus calles y estudiando en sus aulas... ja!
Que alegría... que felicidad que tengo, señores.
Aplaudo, clap, clap, clap, clap, clap.
Encima... hoy es mi último día de trabajo... jajajajajaja que felicidad... en cinco días estoy en casita con mamá y papá... pufff... en este momento no hay persona más feliz que yo. Bue... aunque me falta D, pero ya tendremos tiempo para ponernos al día...
Gracias señores, por aguantar mis lamentos...
Y ahora sí, no tengo más excusas: a escribir algo que valga la pena.
28 de septiembre de 2008
Sola...
como un hongo
como un musgo en una roca de playa
como un mosquito al que le aplastaron a toda la familia
como una manzana más verde de un árbol maduro
como la mitad del gusano de la manzana verde
como una lapicera sin tinta en el fondo del cajón
como la primera hoja que cae en otoño
como la primera flor que nace en primavera
como un cactus en el desierto
como la luna cada noche...
GRAN PELOTUDES QUE SE ME OCURRIO ESCRIBIR EH...
como un musgo en una roca de playa
como un mosquito al que le aplastaron a toda la familia
como una manzana más verde de un árbol maduro
como la mitad del gusano de la manzana verde
como una lapicera sin tinta en el fondo del cajón
como la primera hoja que cae en otoño
como la primera flor que nace en primavera
como un cactus en el desierto
como la luna cada noche...
GRAN PELOTUDES QUE SE ME OCURRIO ESCRIBIR EH...
27 de septiembre de 2008
Poc a poc
Me desperté el viernes y, si bien apoyé primero el pie izquierdo en el suelo, las cosas cambiaron un poco.
El piercing que no quiso abrirse el día anterior, giro entre mis dedos y sin esfuerzo alguno me dejó ponérmelo. Gracias, señor piercing, gracias.
Llamé a la aerolinea que me devolvió el dinero y me dijeron que debe haber sido un error, que mi pasaje sigue en pie, que aparece como pagado y que sale el sábado para Barcelona sin problema, que me queda tranquila. Ok, gracias señora aerolinea.
Llamé a Marga, de la inmobiliaria, para decirle que el tele había fallecido y me dijo que no me haga problema, que me traía otro y no tenía que pagar nada.
Algo va mejor... mantenga los dedos cruzados por mi, gracias.
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